martes, 22 de noviembre de 2016

Encorvador Automático Espacial Galáctico Unidireccional Hiperespacial


El cuento viene asi.

En cierto punto de la historia se creó el “Encorvador Automático Espacial Galáctico Unidireccional Hiperespacial”, o EAEGUH, como solían llamarlo quienes trabajaban en el proyecto, y solo ellos. Como su nombre lo indica una vez que se llega al segundo renglón, el cual acusa: “teletransportador”, teletransportaba cosas. Y con el tiempo, gente… completa.

El primer paso fue, obviamente Marte. Por lo que se mandó una delegación conformada por un robot y una puerta. Por supuesto que era una puerta. ¿Qué mejor que una puerta para ir de un lugar a otro? Un auto, claro. Pero tiene puertas.

Decía. Enviaron un aut… una nave a Marte con un robot y una puerta. Como era de esperarse, todo funcionó. Mejor dicho, se instaló. La otra puerta… porque sin otra puerta era un simple marco ya que, claramente, la puerta no existía. Es una metáfora. La otra puerta estaba en lo que originalmente era un descampado en Berazategui. Según complejos cálculos de la NASA, les salía más barato ponerlo ahí. Científicos ¿eh?

Todavía está el edificio. Treinta metros de hormigón armado listo para colapsar sobre el portal si se perdía el control. Algo que podía pasar tranquilamente. Recordemos que a esta altura todo estaba manejado por gobiernos.

El día nefasto llegó. Un día terrible para la ciencia que quedará marcado en un capitulo en la historia. Algunos dicen que primero encendieron el de la Tierra. Otros el de Marte. Lo importante fue el primer contacto. Se veía. Perfecto. El robot del otro lado. Uno de esos Rovers gigantes con brazos como pulpos.

Aquí es donde comienzan a ser confusos algunos registros. El Dr Esteban Welshington, o Washington Estevez, fue el encargado de enviar el primero objeto. Una pelota de futbol. Nº5. Reglamentaria. No una original, por supuesto. Treinta metros de concreto son carísimos. La pelota, en realdad, era redonda… y gracias. La lanza, y para sorpresa de todos, en vez de atravesar el portal y explotar o explotar mientras pasa o explotar al tocar el portal, la muy descarada va y rebota.

Un quintillón de cálculos después alguien se dio cuenta que el portal en la Tierra decía: “Salida”. Pero en inglés. Y como eso de que el portal iba en una dirección. Digamos que durante los cinco próximos años que se pudo instalar el próximo portal, el Rover envió una cantidad increíble de muestras hasta que se rompió. De más esta decir que el robot era bastante más ancho que el portal.

Pero finalmente el portal dos o EAEGUH-TWO… o portal dos, mejor, fue instalado en Wilde y se enviaron una cantidad insolente de pelotas imitación a Marte.
Ahora viene la parte complicada que dio casi al inicio de “La Guerra del Diseño” en la que, lejos de buscar el mejor diseño de algo, los diseñadores fueron perseguidos salvajemente. Por suerte hubo paz. Aunque la guerra ocurrió… pero por otros motivos.

Resulta que el portal dobla el espacio, pero lo dobla más o menos. Mejor dicho. Lo dobla bien, pero como si de una hoja se tratara. Cuando más veces se dobla, más grueso es el espacio entre las caras opuestas. Por ejemplo: de la Tierra a Marte se dobla una vez. De la Tierra a Plutón, se dobla dos veces y ya hay un espacio visible entra la puerta por la que se entra y la otra por la que se sale. Claro que en esa época el diseño de los portales acusaba: “Y el marquito exterior debe tener una luz esotérica para recordarle la humildad al hombre”. Al día de hoy nadie sabe quien aceptó y aprobó esa línea antes de construirlo.

Continúo. A Proxima Centauri hay siete pliegues, que es un saltito. Para Kruger 60 a unos trece años luz hay nueve pliegues que requerirían un pequeño puente, y para Betelgeuse a seiscientos cuarenta y dos años luz hay once. De ahí el “más o menos”. A pesar de la teletransportación no hemos superado, aun, la velocidad de la luz. Lo de la inmortalidad, que seguramente se les ocurrió porque ustedes son todos iguales. En serio… vienen de fabriquitas a partir de una matriz general. Bueno. Busquen inmortalidad en la parte de Cítricos en sus libros de biología.