viernes, 29 de julio de 2016

El Gigante de Tres Metros (+/-1mts)



Cuenta la historia que un día, por la mañana, pero no muy temprano, el gigante de tres metros se levantó. Algunos teorizan sobre el hecho de si estaba o no despierto de antes. Cosas que nunca sabremos.

Con sus grandes pies el gigante de tres metros arrancó el día

- ¡SERVIME COMIDA! – le dijo el conejito rezongón

- ¡Ya voy, gordo!

- ¿GORDO? ¿¡GORDO!? Te voy a reventar después de desayunar.

Todo el que conozca la maldad escondida detrás de la mítica especie de “conejitos rezongones” sabe que el gigante de tres metros no tuvo otra opción mas que la de huir cual alma que persigue el diablo, o el perro de la DGI.

El tiempo pasó y el gigante de tres metros se subió al monstruoso caracol gigante de acero que lo transportaría a su oficina gigante para hacer su trabajo de gigante.

El caracol se tomó un eón, tal vez dos, en llegar a destino mientras el gigante de tres metros se entretenía viendo a los Semi Elfos / Semi hormigas /Semi Humanos haciendo un camino especial para los nuevos “Caracoles Express”, iguales a los caracoles pero con un sello amarillo.

El resto del día contó con pequeñas aventuras. Como aquella en la que salió, solo, al duro e implacable exterior para, sin ayuda alguna, cazar dos sándwiches salvajes. Uno de ellos, con lechuga.

Y… eso fue mi día.


¡AH! ¡EL GIGANTE DE TRES METROS SOY YO! Lo releí y me pareció demasiado sutil.


En una breve nota al pie el gigante de tres metros se encontró gritando "ZAFARRANCHO DE COMBATE". Cuando sus vecinos acudieron al llamado, él solo les mostró el diminuto agujero por el que había escapado el conejo rezongon.

Como un gran organismo, el gigante de tres metros y todos sus vecinos huyeron del lugar buscando refugios acordes, como dentros de silos nucleares o escondites subterráneos antimisiles.